Wong Kar-wai: “Yo no busco a la música, sino que la música me encuentra a mí”

VB | Wong, amb les seves incofusibles ulleres negres, al costat de Bertrand Tavernier
VB | Wong, con sus inconfundibles gafas negras, al lado de Bertrand Tavernier

VICENÇ BATALLA. El gran virtuoso de los sentimientos y las emociones a través de las imágenes, el hongkonés Wong Kar-wai (Shanghái, 1958), fue el Premio Lumière en octubre pasado en Lyon que distingue al conjunto de una carrera cinematográfica. El Premio Nobel del cine, como les gusta decir al presidente y director del Instituto Lumière, Bertrand Tavernier y Thierry Frémaux, ahí donde nació el séptimo arte. Acompañado de ambos y con su histórico e histriónico director de fotografía Christopher Doyle no lejos, Wong ofreció esta rueda de prensa que se reproduce por primera vez en su integridad. La pregunta sobre la música es de un servidor.

¿Para alguien que quiera descubrir o redescubrir su obra, por qué película debería empezar?

Wong Kar-wai: “Pienso que podría empezar por cualquier película porque siempre soy yo. Es como un álbum de mí mismo, en diferentes momentos. Se puede comenzar por el final o por el principio. En cada momento, el acercamiento será el bueno. Es una forma de entender la persona y la manera como hace sus filmes”.

¿Qué es lo que le interesa del formato de las series de televisión para ahora afrontar el proyecto en San Francisco Tong wars, para Amazon?

WKW: “Las razones por las cuales me atrae hacer proyectos con estas plataformas es la oportunidad de explicar historias de la experiencia sino-americana de la forma más auténtica posible. Porque creo que no hay demasiadas películas sobre estas experiencias… La trama empieza en 1905 y dura hasta 1971. Es una larga historia. El formato de las series de televisión proporciona a los directores una capacidad más grande. El fondo no es tan diferente, pero permite desarrollar las historias de forma más amplia. Es verdad que la gente se pregunta actualmente si estas series afectan y se convierten en una competencia para el cine. Pero no lo creo. Es como si fueran otros hijos de los hermanos Lumière. Y, para los realizadores, es una tela más grande para expresarse cinematográficamente”.

¿Piensa pasarse cinco años preparando un episodio? ¿Cómo trabajará con este otro formato, que de hecho es mucho más corto por capítulo?

WKW: “¿Por un solo episodio? He hecho diez películas en treinta años y, para mí, es como si fuera una misma película larga. Suponen diferentes episodios de mi vida. Ayer Thierry ya me preguntó sobre las series de televisión y si, por ejemplo, habrá una versión más larga de ‘The grandmaster’. No es el caso, en estos momentos. Pero cuando terminé la película, volví a pensar sobre si tenía que continuarla. Es una historia muy larga y podría hacer seis, ocho, diez horas. A veces, las restricciones para los filmes hace que este nuevo formato proporcione a los directores la posibilidad de hacer versiones más largas con una narrativa fílmica diferente”.

Arqueología de Shanghái y San Francisco

¿Cuando se podrá ver su nueva película a partir de una novela china muy conocida (Blossoms)?

WKW: “Estamos desarrollando diferentes ideas y proyectos al mismo tiempo, paralelamente a este proyecto de serie. ‘Blossoms’ será un largometraje basado en la novela de un escritor chino (Jin Yucheng). Es una historia en la China de los años sesenta hasta 1999. Es un libro muy importante que habla de Shanghái. Y porque Shanghái es mi ciudad de nacimiento. El tiempo que describe es el tiempo de mi ausencia porque yo fui a vivir a Hong Kong en 1963, cuando tenía cinco años. No volví hasta principios de los noventa. Es una oportunidad para mí de filmar todas las cosas que me perdí. Y se hará de una manera diferente porque será una película.

En los últimos dos años, he estado trabajando como un arquitecto e historiador para estas historias porque he tenido que restaurar y reconstruir el Chinatown de San Francisco y también los barrios de Shanghái que ya no existen. El trabajo es duro, pero es muy interesante”.

Se han reestrenado en Francia cinco películas suyas antiguas en alta definición. Con perspectiva, ¿ve una evolución a nivel estilístico y de su contenido? ¿Ve usted sus filmes anteriores?

WKW: “Habitualmente, evito ver mis películas otra vez. Porque siempre encuentro defectos. Me gustaría cambiar alguna cosa. Es como abrir una caja de Pandora… Aun no he llegado al punto de aceptar que es mejor dejarlo tal como está. Es complicado, como la noche pasada cuando sentado en el auditorio vi todos estos extractos de mis filmes. De golpe, me retornaron a la memoria. Pero también me hizo sentir bien.

Para prepararme para el Premio Lumière, tuve que ver la restauración de ‘In the mood for love’. Al verla en una gran pantalla, me dije que era bonito pero que de alguna manera no era lo mismo. Con las intervenciones sobre los colores, aquí y allá, no lo veía correcto. Aunque me explicaron que eran las mismas intervenciones de siempre. Y lo comprobaré, aquí, mañana antes de que se proyecte para la clausura”.

Thierry Frémaux: “Se pueden imaginar en qué situación se halla la organización porque 5.000 personas ya han comprado sus billetes. ¡Pero, si no, Wong Kar-wai no sería Wong Kar-wai!”.

Bandas sonoras y musas

La música es muy importante en sus películas. ¿De qué está compuesta su discoteca? Y, cuando prepara sus filmes, escoge usted mismo la música o cuenta con asistentes?

WKW: “No, la mayoría de música que utilizo es una música que me he encontrado en algún lugar. Por esto, me gusta tomar taxis porque en su interior siempre suena música, aunque ahora lo haga menos. Y puedes encontrar esta música que buscas allí. Y también cuando me paseo por las tiendas de moda. Y porque la misma música suena diferente en ambientes diferentes. Lo más importante para mí en la música es que tiene que ser cinemática. Que me inspire imágenes, que me inspire una especie de signos… Cuando era joven, escuchaba la radio porque se cambiaba sola. No tenías que apretar ningún botón para escuchar música diferente, en casa. Y este es mi tipo de aproximación. No busco la música, sino que la música me encuentra a mí”.

Le quiero preguntar sobre sus actrices y sus cantantes. ¿Cómo pensó en Faye Wong para Chungking express y Norah Jones para My blueberry nights?

WKW: “No tienen porque ser cantantes. Creo que lo más importante es su personalidad. Y Norah Jones posee una personalidad única, en sus expresiones y movimientos. Por su parte, Faye Wong es extremadamente poco natural ante las cámaras. No disponía de experiencia para actuar, pero intenté capturar lo que tenía de especial su carácter para ponerlo en la película. De Norah Jones, conocía su voz porque me habia encontrado con ella antes. El rostro de Norah es único porque puede parecer muy diferente en función de los ángulos. Era como caminar con ellas. Y no es solo porque fueran cantantes populares”.

Anoche, vivimos una muy bonita declaración de amor cuando le dedicó el Premio Lumière a su esposa. Para usted, ¿cuáles son las mejores películas de amor o las mejores escenas de amor en el cine?

WKW: “…Hummm… ¡Hay muchas! Es muy difícil escoger una… (alguien le cita In the mood for love). ¡Tengo que ser humilde! (pasan siete segundos)… Déjeme pensarlo. Le daré la respuesta más tarde…”.

Quentin Tarantino nos explicó, cuando le dieron el premio Lumière hace unos años, que había descubierto sus películas en un pequeño cine de Chinatown en Nueva York a principios de los años ochenta y que había llamado a su distribuidor para que se pudieran ver en todo el territorio estadounidense. ¿Lo puede confirmar? ¿Y cuál es su relación con Tarantino?

WKW: “Tarantino contribuyó a la distribución de una de mis películas en Estados Unidos porque, en ese momento, empezaba con su propia compañía. En Estados Unidos, mis filmes se veían antes de ‘Chungking express’, que es de 1994, pero a una escala diferente. Su intervención provocó que se me hiciera más caso. Y se lo agradezco realmente. No había escuchado hablar mucho de él. Y no tengo una relación muy cercana. Pero lo respeto como director porque es un muy buen realizador de cine”.

El año pasado hubo rumores sobre el casting de Gucci (en torno al asesinato del nieto de la marca de moda italiana). ¿Qué hay de cierto en ello y cuál es la diferencia entre sus actores y actrices americano-a-s y los chino-a-s?

WKW: “Depende de la historia que quieras contar… Hay muchas noticias que salen de internet o en artículos de prensa. Pero no hay que creerse siempre al cien por cien lo que se dice en estos artículos, ¿de acuerdo?”.

La cocina china de ayer y hoy

Bertrand Tavernier: En sus filmes históricos, como Ashes of time o The grandmaster, se come mucho menos que en sus filmes situados en época moderna. No he olvidado los fideos con legumbres de In the mood for love. Afortunadamente, tengo restaurantes cerca de mi casa en París donde fui inmediatamente a buscar fideos con legumbres. Pero en The grandmaster o Ashes of time se come realmente poco. ¿Está relacionado con el estilo de sus películas o a una particularidad de la época? En cambio, en las novelas históricas chinas que conozco se come tanto como en la actualidad

WKW: “La manera como comía la gente en el pasado, en especial hace cien años en China, es muy diferente de la época de ‘Chungking express’. Era mucho más elaborado. Hay muchos índices de estos en ‘The grandmaster’ porque el burdel no era solo un lugar para el sexo, sino que se trataba también de un club de señores para hacer negocios, de artistas para escribir poemas. Y la comida era muy elaborada. Duraba toda la noche, con un plato detrás del otro. Dedicamos muchas energías a conocer el menú y elaborar las recetas. Pero era demasiado lento y, por ello, siempre empezábamos por la bebida y, así, pudimos recortar escenas… Pero quizás en el futuro, si dispongo de ocho, doce horas, me concentraré en la forma como la gente comía porque es muy diferente a la de hoy en día”.

¿Cuáles son sus películas o los cineastas que marcaron su imaginario cinéfilo cuando era joven? Es decir, las películas que se llevaría a una isla desierta. ¿Y cuáles son, actualmente, los cineastas o las series de televisión que le gustan o le interesan?

WKW: “¡Obviamente, este periodista es un sádico! (Serge Kaganski, Les Irrockuptibles)… Durante años, he hecho un análisis. Y los análisis cambian. Tenemos un juego con los amigos: si se tienen que escoger tres películas, primero se empieza con diez películas en el caso de tener que ir a una isla. Y, después, las recortamos a cinco. Es doloroso. Y, después, hay que recortarlas a tres. Podemos jugar a eso. Pero la lista es cambiante”.

Cine asiático y Hong Kong

Usted es el noveno Premio Lumière, quisiera saber qué se siente porque es la primera vez que el galardonado proviene del cine asiático.

WKW: “Fue una noche maravillosa. No lo digo porque yo sea un director asiático o de otro país. Fue porque las palabras que se pronunciaron significan mucho para mí por parte de otros directore-a-s. Y, en los últimos dos días, hemos vivido una experiencia formidable aquí mi mujer y yo. Y quiero dar las gracias a la gente de Lyon y a la ciudad por su amor y su pasión por el cine. Y también quiero dar las gracias al festival y mis compañero-a-s realizadore-a-s por este apoyo. Y también a mi intérprete (Massoumeh Lahidji) por hacer posible todas mis respuestas”.

Anoche fue muy emocionante cuando en la ceremonia invitó a su esposa a que lo acompañara en el escenario y dijo que los personajes femeninos de sus filmes eran resplandores suyos. ¿De dónde viene la caracterización de estos personajes femeninos tan consistentes, completos y complejos a lo largo de su carrera cinematográfica?

WKW: “¡Lo que dije anoche es verdad! No dije otra cosa que la verdad. No se trataba de hacer creer que era romántico. Soy muy afortunado porque es una señal de que, entre tantas mujeres, me encontré con una pero que representa a todas las otras”.

En la masterclass dijo sobre Happy together, de 1997, que tuvo miedo de no poder volver a hacer una película así otra vez. Le quería preguntar si, en estos momentos, en Hong Kong hay algún tipo de censura para los directore-a-s.

WKW: “Este tipo de miedo que teníamos, antes de la retrocesión, ha desaparecido. Pero es verdad que estamos preocupados porque el sistema de censura chino aun no se ha aplicado en Hong Kong. Y esto es lo que hace de Hong Kong un lugar muy especial. Nosotros disponemos de un espacio para explicar historias que los otros realizadore-a-s chinos no tienen. Creo que es una oportunidad”.

La mejor escena de amor

Usted consigue generar una emoción especial en sus películas. ¿Busca construir en su proceso creativo un mensaje con una fuerza universal? ¿Es consciente de ello?

WKW: “Cuando era joven, mi escuela era ver películas en Hong Kong como un niño. Mi experiencia viene de aquellos días porque se podían ver filmes de diferentes países. Y entonces ya me preguntaba cómo una película podía generar aquellos sentimientos viniera de donde viniera. Y me hace estar especialmente orgulloso ahora constatar con mis filmes, sea chino o no, que el mundo del cine no tiene nacionalidades. Nosotros somos personas humanas. Explicamos historias sobre lo que sentimos. Y cómo resolvemos los problemas. Por eso, es muy importante disponer de festivales en muchos países porque no todos los países como Hong Kong tienen la oportunidad de ver películas de todo el mundo. Son plataformas para dar a conocer cosas que no se conocen”.

Y ahora cumplo con mi promesa sobre las mejores escenas de amor. Es lo primero que me viene a la cabeza: cuando vi a Jean Seberg y Jean-Paul Belmondo paseándose por los Campos Elíseos con un diario en la mano (‘À bout de souffle’, 1960).

 

 

FILMOFRAFÍA

As tears go by (1988)

Days of being wild (1990)

Chungking express (1994)

Ashes of time (1994)

Fallen angels (1995)

Happy together (1997)

In the mood for love (2000)

2046 (2004)

My blueberry nights (2007)

The grandmaster (2013)