Playlists

Banda sonora del ensayo 'Fundido a negro'

Acabado su ensayo de urgencia en tiempos de confinamiento Fundido a negro, Rafael Vallbona ha confeccionado como apéndice una banda sonora generacional con sus compañeros y compañeras de ruta Albert Calls, Adriana Pujol, Josep Morell, Xavier Moreno y Enric Prats. El resultado es una crónica musical y sentimental que empieza en las postrimerías de los años sesenta, tiene su explosión en los setenta, continúa con la nueva ola de los ochenta y llega hasta la actualidad con todas las ramificaciones, puestas al día y sacudidas que les ha deparado la época en que vivimos. Esta es una playlist con una cincuentena de temas y tres horas y media, que resume el espíritu del ensayo.

Las mejores canciones de 2019

La iconografía de Fuerza Nueva, el nuevo proyecto desafiante de Niño de Elche y Los Planetas, sirve para encabezar esta lista de las mejores canciones de 2019 a nuestro entender que tiene tanto de invitación al baile como de introspección a nuestros miedos. Y que es tan artístico como político. Las mejores críticas al sistema son las que se apropian de sus símbolos para desviarlos en beneficio propio y reenviarlos como un bumerán. Así lo hizo el situacionista Guy Debord en 1981 con una versión del himno catalán Els segadors que cambiaba la letra por una reivindicación del Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores cuando miembros suyos estaban en la prisión de Segovia y que cierra esta playlist de tres horas como Canción para los obreros de la Seat.

Las mejores canciones de 2018

No están todos los que son, pero son todos los que están. La selección-recopilatorio An ideological year 2018 de las mejores canciones de 2018 según el criterio personal (Vicenç Batalla Franch) tiene como hilo conductor un alegato contra todas las ideologías que encarcelan ideas, cuerpos, música e imágenes. Sin jerarquías, en función de los estilos y las colisiones y explícitamente incorrecto, este estado mundial de las cosas está simbolizado por el tema Leto (verano en ruso) que da nombre a la película de Kirill Serebrennikov en arresto domiciliario en Moscú y perseguido oficialmente por un fraude que suena como castigo por su disidencia intelectual.