La llamada de los independientes

DOSSIER

Festivales y Covid, se acabó la fiesta

ARIEL MARTÍN | Sesión de clausura del Sónar en julio de 2019, con el dj alemán Dixon
ARIEL MARTÍN | Sesión de clausura del Sónar en julio de 2019, con el dj alemán Dixon

VICENÇ BATALLA. No disponemos de fecha, en ningún lugar de Europa, para volver a bailar. Algunas salas de conciertos o sus terrazas reabrieron tímidamente en verano o en otoño con sillas, distanciamiento físico y una mascarilla en la cara que está muy lejos del concepto de música juntos que derriba las barreras sociales, de géneros y de prejuicios. Adiós, pues, de momento a las cavas, las discotecas y los festivales de pop-rock, electrónica y músicas urbanas antes de que se consiga ahuyentar al virus. Un estudio de France Festivals evaluó para el período abril-agosto unas pérdidas de los festivales de todo tipo de sectores en el país de 2.300 millones de euros y uno de sus autores, Emmanuel Négrier, nos acaba de elevar esta cifra a 3.000 millones para el año entero y más de 100.000 puestos de trabajo afectados. Al sur de los Pirineos, la Academia Catalana de la Música cifra en 4.000 los conciertos anulados hasta septiembre, con más de 40 millones de euros de pérdidas. En todo el sector cultural y solo hasta julio, casi 6.000 empresas en Cataluña se habían visto obligadas a acogerse al paro parcial, lo que afectaba a 53.000 personas, según el Consejo Nacional de Cultura y de las Artes (CoNCA). En Cataluña y España, la crisis a partir de 2008 ya modificó sustancialmente el ecosistema de los festivales. Ahora, la crisis sanitaria que se transforma en crisis económica se puede llevar por delante muchos de estos festivales y otras estructuras más pequeñas y de carácter independiente. Si se observa, como se hace en este artículo, las ayudas públicas de uno u otro país nos damos cuenta de que las cosas en Francia no van bien pero en España van peor. Relato del año en blanco de los conciertos para bailar. Sigue leyendo...

DOSSIER

La llamada urgente de los independientes de la cultura a Europa

ARCHIVO | Uno de los encuentros de anteriores ediciones del European Lab de Arty Farty, en el origen de La Llamada de los Independientes de la Cultura en Francia
ARCHIVO | Uno de los encuentros de anteriores ediciones del European Lab de Arty Farty, en el origen de La Llamada de los Independientes de la Cultura en Francia

VB. La cultura es la gran olvidada de la crisis del coronavirus en Europa. En el llamado Next Generation EU como plan de relanzamiento para afrontar los estragos de la pandemia, no está escrito en ningún lugar la palabra cultura y no se sabe si el sector recibirá ayudas directas. Como mal menor, en el presupuesto plurianual 2021-2027 arrancado in extremis en la cumbre agonizante en pleno mes de julio el único programa específico Europa Creativa salva su contribución de 1.640 millones de euros. Pero esto quiere decir solamente un 0,15% del total de este presupuesto. Paradójico cuando el sector da trabajo a una decena de millones de personas en la Unión Europea (2,7%) y las previsiones alertaban de la pérdida de un 80% de su cifra de negocio durante el segundo trimestre del año. Desde uno de los núcleos de agitación local como es Lyon surgió en marzo La Llamada de los Independientes de la Cultura, que ya agrupa a 1.500 estructuras y medios de comunicación en 155 ciudades de Francia y organizará un gran encuentro a finales de septiembre en Bruselas. Como un aviso de que sin cultura, no hay Europa. Sigue leyendo...

EL OJO FRANCO DE VALLBONA

El lento y tortuoso retorno de la cultura

ARCHIVO | El cine barcelonés Texas, de versiones originales, ya no volverá a abrir a causa de la pandemia
ARCHIVO | El cine barcelonés Texas, de versiones originales, ya no volverá a abrir a causa de la pandemia

Con restricciones de aforo y horarios y sin un duro, la actividad cultural ha vuelto a teatros y salas de exposiciones con programaciones de perfil bajo y mucho miedo. La idea del cataclismo industrial se impone a la pulsión creativa. La incompetencia y el desdén de las administraciones ha hecho el resto.

Jordi Pujol menospreció la cultura en Cataluña porque creía que todos los artistas eran de izquierdas. Maragall la sedujo con la misma idea. La pandilla de Torra (con la impagable Mariàngela Vilallonga al frente) creen que la cultura es independentista, y han creído que moverían el sector a su antojo. A todos les salió el tiro por la culata, hecho que demuestra que, aunque en agonía, la cultura aun está viva. Sigue leyendo...

LITERATURA

Un Sant Jordi confinado al otro lado de los Pirineos

ARCHIVO | Imagen en las librerías francesas que no es posible ver durante el confinamiento actual
ARCHIVO | Imagen en las librerías francesas que no es posible ver durante el confinamiento actual

VB. Para este Sant Jordi 2020, Balzac Éditeur había previsto publicar las traducciones al francés de las novelas en catalán La casa de la frontera, de Rafael Vallbona, y Carta a la reina de Inglaterra, de Vicenç Pagès Jordà. Pero su aparición se retarda al otoño, aunque contara ya con el manuscrito a punto. Otra novela, Aprender a hablar con las plantas de Marta Orriols, que Seuil había previsto que saliera en mayo, se ha pospuesto a octubre. Síntoma de la sacudida que ha provocado la pandemia del coronavirus en el mundo editorial, de los libreros y de la cultura en general a un lado y otro de los Pirineos. Pero las comparaciones también son odiosas entre las medidas que rápidamente se pusieron en marcha en Francia para evitar el apagón literario y las respuestas lentas y desordenadas en Cataluña y España. Sigue leyendo...

MANIFIESTO

La cultura, en cuarentena y en la estocada

VB. Entre las próximas convocatorias a las que teníamos que asistir como parisBCN, estaban los Rencontres de Toulouse Cinélatino la segunda quincena de marzo. Seguramente, el encuentro de referencia para el cine latinoamericano en Europa donde no solo se presenten películas sino que se busca financiación para nuevos proyectos en medio de un ambiente popular heredero de este acontecimiento que se inició en los años ochenta con exiliados de las dictaduras sudamericanas. Y que se sigue haciendo, con la histórica Cinémathèque de Toulouse como epicentro, gracias a la colaboración entusiasta de decenas de voluntarios. El presidente del certamen, Francis Saint-Dizier, médico él mismo, se ha visto obligado a anularlo totalmente pese a que en un inicio todavía se intentaba como mínimo conservar las proyecciones. Sigue leyendo...

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