‘Las coplas mecánicas’ de Niño de Elche e Israel Galván

Los iconoclastas Niño de Elche e Israel Galván
PRENSA SÓNAR | Los iconoclastas Niño de Elche e Israel Galván

VICENÇ BATALLA. Desde que el espectáculo iconoclasta La fiesta los volviera a reunir, el cantaor Niño de Elche y el bailaor Israel Galván no han parado de desdoblarse con actuaciones paralelas como las que les proporciona el nuevo álbum del primero Antología del cante flamenco heterodoxo. Y, rompiendo todos los tabús, este junio presentan la performance inédita Las coplas mecánicas en el festival Sónar. Sin el guitarrista Raúl Cantizano ni tampoco la dj Ylia, que acompañan a Niño de Elche en los directos de su disco. En este caso, la herejía no solo es al flamenco sino también a la música electrónica. Bienvenida sea.

Dábamos por descontado que la alicantina Susana Hernández, alias dj Ylia, participaría en la actuación anunciada en el Sónar del veinticinco aniversario entre Niño de Elche (un habitual en las últimas ediciones pero con máquinas) e Israel Galván (el más heterodoxo de todos los bailarines de flamenco actual). Pues, no. La promotora del ilicitano nos dice que están preparando ellos dos solos una variación de la Antología del cante flamenco heterodoxo (Sony), álbum publicado en febrero pasado. Concretamente, a partir del título Las coplas mecánicas que se incluye en el disco doble y que parte de los experimentos cubistas de un antónimo de Antonio Machado, Juan de Mairena. Absténganse aquellos puretas de las cajas de ritmos. Los ritmos vendrán de la voz onomatopéyica de Francisco Contreras y los taconeos irregulares de Galván.

Desde febrero, Contreras con los teclados, las pistas pregrabadas, las palmas y las castañuelas de Ylia y las guitarras de Cantizano, lleva al directo su álbum en una gira que no únicamente ha pasado por la Península sino también por Amsterdam, La Haya, Nueva York y Miami. Lo combina con la continuación de las actuaciones de La fiesta de Galván, que justo antes del Sónar se presenta con seis funciones en La Villette de París. Su puesta de largo, después de dos representaciones el año pasado en el Grec barcelonés, fue uno los acontecimientos que marcaron en siete veladas en el Patio de Honor del Palacio de los Papas el Festival de Aviñón 2017. Podemos dar buena fe.

Ya en aquellos momentos, Contreras contaba con casi un centenar de grabaciones para su disco y la participación, entre otros, de los taconeos y los gritos de Galván. Los encontramos en Martinete y debla de Vicente Escudero (con baile al sonido de dos motores) y Tanguillos de Cádiz de 1947. Seguramente, otros se quedaron por el camino (algún día deberían salir todos a la luz) porque aunque el álbum es doble al final solo se han podido conservar 27. Y mientras Niño de Elche se encargaba de buena parte de las composiciones, el catalán Raül Refree se ocupaba de la producción y el crítico de arte andaluz Pedro G. Romero le otorgaba la unidad temática.

La heterodoxia flamenca de Pedro G. Romero

La portada del álbum, con un Francisco Contreras vestido por la Sastería Oteyza como a principios del siglo XX
ARXIVO | La portada del álbum, con un Francisco Contreras vestido por la Sastería Oteyza como a principios del siglo XX

Los arreglos contemporáneos de Refree ya son toda una referencia si recordamos a Sílvia Pérez Cruz, Rocío Márquez o Rosalía. El trabajo del ideólogo Romero (también es el escenógrafo de La fiesta) merece un comentario aparte. Él es quien conceptualiza el término de flamenco heterodoxo en un texto introductorio en el libreto del disco. “La heterodoxia se define siempre por la ortodoxia, en su desorden, su anomalía, su refutación anarquista”, argumenta el crítico de arte. “Si pedimos una identificación mejor, más precisa, el significado de heterodoxia pierde propiedades, en fin deja de ser heterodoxia, obviamente. La ortodoxia es una ficción, un fantasma construido para perpetuar una pseudo identidad; en la heterodoxia esto estalla, pero no podemos pedir esencias ni definiciones a lo que las niega”.

Si tenemos la tentación de pensar que la heterodoxia flamenca, superando el canon instituido por Antonio Mairena a mediados del siglo pasado, se da a partir de los años setenta con toda una serie de innovadores el mismo Romero lo refuta: “De un plumazo, (en las grabaciones) eliminamos todas aquellas heterodoxias que en su momento ya constituían una fuente de legitimidad. Grandes como Enrique Morente, Camarón de la Isla, Lole Montoya y Manuel Molina, Gualberto, Veneno, en fin muchos de los clásicos de nuestro tiempo, empezaron a disentir del canon con tanta lógica y tanto derecho que eso ya era pertinente, necesario y la heterodoxia entonces tenía su prestigio”.

Y así nos encontramos que, entre los 27 temas del disco, hay toda una serie de nombres periféricos y marginales que se remontan a finales del siglo XIX: el marxista libertario Paul Lafargue, la feminista María Lejárraga, el antiflamenco Eugenio Noel, el dramaturgo catalán Juli Vallmitjana, el anarquista Helios Gómez, el cineasta de vanguardia Val del Omar, el situacionista Guy Debord, los músicos contemporáneos Luigi Nono, Shostakóvich y George Crumb o las aproximaciones de Mikel Laboa, Tim Buckley e incluso La bomba gitana de Lola Flores. Este sería el single de un disco que es como una especie de libro abierto sobre la cara oculta del flamenco o, mejor dicho, una reescritura de su historia intentando no sentar cátedra. Porque “el flamenco ha sido siempre un arte de montaje, sí”, se reafirma en el libreto. “No se trata de fusión ni de hibridación ni de amalgama. Los flamencos tomaban músicas y letras y las engarzaban dentro y fuera de sus ritmos como cuentas de un collar, como collages”. Los autores no tienen ningún tipo de complejo en asumir que su antología no se convertirá en un álbum para escuchar de fiesta.

Arquitectura del cante jondo

JULIÁN ÁLVAREZ | Ginesa Ortega y Pedro Sierra, en la serie <em>¡Bellvitge! ¡Bellvitge!</em> del año 1979
JULIÁN ÁLVAREZ | Ginesa Ortega y Pedro Sierra, en la serie ¡Bellvitge! ¡Bellvitge! del año 1979

Si aun queremos ir más lejos en esta apuesta transgresora, Romero ha comisariado conjuntamente con María García Ruiz la exposición Máquinas de vivir. Flamenco y arquitectura en la ocupación y desocupación de espacios, vista en el CentroCentro Cibeles de Cultura de Madrid y La Virreina Centre de la lmatge de Barcelona. El título, en este caso, proviene del escrito Arquitectura del cante jondo que Federico García Lorca publicó en 1932 evocando un paseo con Manuel de Falla por Granada en que un canto desnudo y una guitarra procedente del interior de una casa les llamó la atención y lo compararon con “una máquina para vivir del arquitecto Le Corbusier”.

Este texto y las discusiones sobre las diferencias entre flamenco y jondo llevaron a Lorca a cuestionar los espacios donde se producen estas músicas. Y Romero lo formula diciendo que “se canta lo que se pierde”. Y de aquí extrae “una forma política de habitar el mundo” que le permite recorrer de forma crítica la iconografía, arquitectura y urbanismo dedicado a los gitanos hasta la actualidad. Aquí se incluye la visión alternativa de los situacionistas y el llamado lumpenproletariado de los polígonos de pisos de Caño Roto en Madrid, Bellvitge en L’Hospitalet de Llobregat o las Tres Mil Viviendas en Sevilla para finalizar con el nuevo teatro ritual andaluz que “desterritorializó” los viejos escenarios de una cultura que se basa fundamentalmente en el “nomadismo”.

La aportación electrónica de Ylia

VICENÇ BATALLA | Dj Ylia, en el Transmusicales de Rennes en diciembre pasado
VICENÇ BATALLA | Dj Ylia, en el Transmusicales de Rennes en diciembre pasado

Si somos capaces de volver al objetivo inicial de este artículo, explicaremos que con todo este material Niño de Elche compone una música que no se atreve a calificar de moderna pero sí de diferente. Atemporal, respecto a las fuentes, y nueva en planteamientos estilísticos y de contenidos.

Cantizano ya ponía su guitarra acústica en el álbum de rock robótico de Contreras Voces del extremo (Telegrama Comunicación, 2015). A Ylia, Susana Hernández, se la encontró en el local de ensayos sevillano de los Pony Bravo. Su guitarrista Darío del Moral participa en Voces del extremo y al mismo tiempo comparte con Ylia el proyecto Bola del Desierto de música ambient. “Niño de Elche ensayaba allí para el espectáculo con Los Voluble del Sónar (Raverdial, 2015), nos comentó Hernández en una conversación durante el pasado Transmusicales de Rennes, en diciembre. “Nos saludábamos y ya está. Nunca le propuse hacer nada juntos. Fue él quien tomó la iniciativa. Ya me había pedido colaboración para un tema de su disco anterior, que al final no salió”

Hernández ahora ha vuelto a vivir a Barcelona, donde ya se había desplazado desde Alicante para estudiar en el Taller de Músics. Y mantiene a la vez una carrera de dj internacional, profesora de música y productora de sus proyectos en solitario o acompañada (Terence, People You May Know, Lost Twin, Bola del Desierto, programa en la radio Dublab… ), además de disponer de su propio sello Animah Records. El año pasado protagonizó sesiones en el Sónar de Barcelona y en el de Hong Kong. Forma parte de esta ola de djs femeninas, que están oxigenando unas pistas desde hace años con demasiada testosterona. Y en otra ocasión le tendremos que dedicar más espacio, partiendo de aquella conversación en Rennes.

De momento, ella cierra con sus palabras el artículo sobre como estaba viviendo los ensayos con Niño de Elche antes de comenzar la gira de Antología del cante flamenco heterodoxo: “No soy una experta en flamenco, pero para mí es el flamenco en el espíritu más puro. Que sería, en el fondo, el experimental”.

Coplas mecánicas en el festival Sónar de Barcelona, 14 de junio, Sónar Complex (20h)

Negro + blanco = flamenco, en la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba, 16 de junio, Centro de Creación Contemporánea en el Parque de Miraflores (24h)

Coplas mecánicas, en el festival Tercera Setmana de Valencia, 17 de junio, Teatre Principal

Antología del cante flamenco heterodoxo en el Donostia Festibala, 14 de septiembre

Antología del cante flamenco heterodoxo en La Bienal de Flamenco de Sevilla, 25 de septiembre

 

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