Refree: “Los discos con Sílvia Pérez Cruz, Rosalía y Lina son como una trilogía personal”

VICENÇ BATALLA | Raül Refree, sentado en un sillón kitsch en el ático del edificio de la Fundación Cartier, obra de Jean Nouvel, con la Torre Eiffel en último plano
VICENÇ BATALLA | Raül Refree, sentado en un sillón kitsch en el ático del edificio de la Fundación Cartier, obra de Jean Nouvel, con la Torre Eiffel en último plano

VICENÇ BATALLA. Entre los dos conciertos de Lina_Raül Refree en París en enero y en septiembre, hubo el gran confinamiento. La gira de Raül Fernández Refree con la cantante portuguesa Lina Rodrigues por su álbum del fado revisitado de Amália procesado por los teclados y las máquinas del catalán se paró en marzo y no comenzó a reemprenderse hasta julio con una primera actuación en el festival de jazz de San Sebastián. Después han seguido otros en Madrid y Santiago de Compostela (aforo reducido por las circunstancias de mil a sesenta personas) y, aparte de otros conciertos europeos, este 26 de agosto llegan al BAM de las Fiestas de la Mercè. En septiembre del año pasado, ambos ya habían presentado el proyecto en el Mercat de Música Viva de Vic.

Aunque la otra gran consecuencia ha sido la imposibilidad de llevar a cabo esta primavera la gira europea de Raül Refree con el ex guitarrista estadounidense de Sonic Youth Lee Ranaldo coincidiendo con la publicación de su tercer trabajo conjunto y por primera vez firmado también por el barcelonés Names of north end women. Y nadie sabe cuándo esta gira aplazada será posible. Son los daños colaterales de esta pandemia mundial que, al músico, lo agarró en clave familiar y, al cabo de poco, produciendo las más inusitadas colaboraciones. La génesis de esta entrevista nace en el festival parisiense Au Fil des Voix, en enero, y culmina este mes de septiembre en los jardines de la Fundación Cartier de la misma ciudad donde Refree y Lina ofrecieron, por segundo día consecutivo ante 150 personas, lo que él mismo califica de actuaciones que “ahora se convierten en un acto íntimo y sofisticado, y especial para el público”. De todo esto, y más, hablamos con quien ha hecho bandera de su audacia con los géneros.

Durante el confinamiento, ¿vivías la situación como una angustia o veías la parte positiva de parar el tiempo y poder hacer todo lo pendiente a nivel personal y artístico?

“Me ha pasado en otros momentos de mi vida, pero quizás este era el más extremo. Los meses anteriores, tenía la sensación de que no llegaba. No llegaba a todas las cosas que tenía que hacer. Me tenía que ir de gira con Lee todo un mes, tenía que acabar no sé cuantas mezclas… La anulación de la gira es, obviamente, una cosa que sabe mal. Pero terminé recibiendo el paro con cierta positividad. Sí tuve la sensación de que mucha gente tenía la ansiedad de hacer cosas rápidamente, de hacer y colgar música. Pero yo hice todo lo contrario. Decidí no hacer nada. Es decir, una cosa que hacía años que no hacía: me levantaba, hacía un poco de yoga, me iba con mi hijo a la terraza, jugábamos a fútbol… no sé si se podía ir a la terraza, ¡pero lo hacíamos! y no tenía ninguna sensación de culpa. De hecho, me gustaba, estaba contento. Aunque, en seguida, comenzaron a entrar proyectos que me fueron gustando. Cosas también muy ‘freakies’, o quizás no. De golpe, me llaman de Miami porque Ricky Martin quería que le produjera unos temas”.

¿Y lo hiciste?

“Sí, sí, lo hice. Hice uno de Ricky Martin con Diego el Cigala (‘Quiéreme’). Me enviaron las pistas de voz y me dieron libertad para trabajar… Y, después, salieron otras cosas. Por ejemplo, del grupo de circo franco-catalán Baró d’Evel para la inauguración del festival Grec de Barcelona. Cuando coincidan las agendas, queremos hacer algún otro espectáculo juntos… Al final, el tiempo se paró durante muy pocos días para mí. Incluso, hice otra producción a distancia porque en aquel momento estábamos en el piso de mi suegra porque en nuestra casa habíamos hecho unas reformas, teníamos a medio arreglar la cocina. Yo había estado grabando en Lisboa un disco del grupo de Burgos La M.O.D.A. (La Maravillosa Orquesta del Alcohol), que se mueven entre la música tradicional y el rock, y durante el confinamiento el cantante (David Ruiz) grabó cinco canciones con la guitarra y me las envió para que hiciese lo que me pareciera mejor. Solo disponía de mi portátil, no tenía ningún instrumento. Y le ‘sampleé’ la guitarra y la voz con el ordenador y empecé a hacer los arreglos con el mismo fichero. Fue eso de que, si tienes un piano roto, tocas con el piano roto. Y, a veces, te lo pasas tan bien como teniendo el mejor piano del mundo”.

EDOUARD CAUPEIL | Uno de los dos conciertos de Lina_Raül Refree en <em>Las noches nómadas</em> de la Fundación Cartier de París en septiembre
EDOUARD CAUPEIL | Uno de los dos conciertos de Lina_Raül Refree en Las noches nómadas de la Fundación Cartier de París en septiembre

Respecto al proyecto con la portuguesa Lina, y hoy os veo por segunda vez en París, ¿quién os puso en contacto sabiendo que tú no habías trabajado nunca con cantantes de fado?

“En las entrevistas, siempre comienzo la respuesta con la misma frase: me gustaría que la idea hubiera sido mía porque me gusta el resultado, ¡pero no fue mía! Fue la mánager del proyecto Carmo Cruz, que había llevado a los Madredeus. Ella, después de escuchar algunos discos que había hecho de relectura del flamenco, vino a Barcelona y me explicó que había tenido la visión de que tenía que hacer un disco de fado. Me dijo que era un género que estaba muy parado a nivel de evolución, así lo entendía ella. Quizás un purista ahora se me tiraría al cuello. Y le confesé que de fado sabía muy poco. Sí tenía el recuerdo con Sílvia (Pérez Cruz) de haber tocado alguno, pero muy de pasada. Me llevaron a Lisboa, me enseñaron el circuito del fado y fuimos al Clube de Fado que es como un tablao flamenco pero el más importante de la ciudad. Y es donde actúa Lina (hasta entonces con el nombre de Carolina), y del cual sigue siendo la primera cantante. Me encantó, pero yo no sabía qué podría hacer. Solo hablamos cinco minutos y, al día siguiente, nos llevaron a un estudio con todo lo que había pedido: un Rhodes, un piano, guitarras… Empezamos a tocar, y es cierto que yo tenía la idea de hacer el disco con guitarra. Y no es que no quedara bien, pero no estaba cómodo. Y, de golpe, me senté al piano y me dije que así funcionaría mejor. Como también funcionó muy bien el hecho de desconocer el repertorio”.

Es que, además, os atrevéis con nada menos que uno de los mitos del fado como es Amália Rodrigues. ¿Fue una propuesta de la misma Lina?

“Llevo una temporada pensando que el formato álbum desgraciadamente ha perdido una poco del peso y significado que tenía antes. Cuando hablo con un artista con quien tengo que trabajar, siempre insisto en que el disco tiene que tener un concepto. Quizás leve, o más potente. Pero si le das a la gente un álbum está bien que tenga este aspecto conceptual, pese a que siempre se ha entendido como algo peyorativo y aburrido”.

Viniendo del hardcore, seguro que la cuestión conceptual se consideraría peyorativa…

“Sí, ahora mismo oigo las voces de los Corn Flakes (el grupo barcelonés en que entró cuando tenía diecisiete años) riéndose de un disco conceptual. Aunque los Hüsker Dü publicaron New day rising (1985) y Zen arcade (1984) como álbumes conceptuales… Y, por eso, les insistí en hacer un disco conceptual de fado y Lina escogió a Amália Rodrigues. Yo no era consciente de la peligrosidad de este acto, pero al final me he dado cuenta de lo que ya me decían historiadores del flamenco cuando me comentaban que tocaba como se tocaba en el flamenco antiguo. Con la misma falta de pulcro. Sin querer, yo buscaba en el flamenco tocar de una manera abierta y si quieres punk. ¡Muchas veces pensaba en Fugazzi, o en Black Sabbath! Y de golpe eso me llevó a estar cerca de los flamencos que acompañaban a Pepe Marchena, que cuando escuchas sus grabaciones son sucias. Con Amália, es un poco lo mismo. Te encuentras con una Amália que es un tótem intocable para los puristas, pero resulta que Amália fue toda su vida una experimentadora”.

Experimentaciones con el flamenco y el fado

EDOUARD CAUPEIL | Lina llevando el fado de Amália hacia otras dimensiones con la ayuda a los teclados de Refree
EDOUARD CAUPEIL | Lina llevando el fado de Amália hacia otras dimensiones con la ayuda a los teclados de Refree

Por tanto, ya no te dan miedo estas experimentaciones. Te has acercado así con Sílvia Pérez Cruz, con Rosalía, con Rocío Márquez, con Niño de Elche, en asturiano con Rodrigo Cuevas…

“Al final, los puristas toman un momento muy concreto y dicen que eso es intocable… Yo pensaba que este salto mortal en el fado era, quizás, más peligroso aun que en el flamenco. En el fondo, con el flamenco, yo no dejaba de ser alguien de Barcelona con toda la tradición que hay en Cataluña. Y aunque yo no la tuviese. Cuando estaba grabando con Lina, me di cuenta de sus miedos respecto a los puristas del fado que eran los que había visto antes con Rocío Márquez. Me decía, además, que yo soy alguien que viene de Barcelona, que no es ni portugués, y pretendía hacer una revisión del fado. Pero, en seguida, me parece que un nieto de Amália hizo una columna en un diario diciendo que era un punto de inflexión en el fado. Gente concreta lo comenzó a dejar muy bien, y no ha habido puristas criticándolo como sí que me pasó con el flamenco que me despedazaban”.

¿Esto quiere decir, por comparación, que el flamenco es más purista que el fado?

“Yo creo que no. Creo que son tal para cual. Lo que ellos me dicen es que, en el mundo del fado, había como un silencio con el disco. Además, apareció en un sello de fuera (Glitterbeat, alemany). La gente no se pronunciaba. Y, de golpe, salieron muy buenas críticas en la web Pitchfork, en el diario ‘Le Monde’, en Inglaterra, y hubo una muy buena recepción internacional y, ahora, todo el mundo en Portugal lo deja bien”.

ARCHIVO | La portada espectral del álbum conjunto Lina_Raül Refree, publicado en enero de 2020
ARCHIVO | La portada espectral del álbum conjunto Lina_Raül Refree, publicado en enero de 2020

¿Os han visto actuando en Portugal?

“Tocamos antes de que saliera el disco. Hicimos tres o cuatro fechas, pero mucho antes de que apareciera en enero de este año”.

¿Y cómo fueron estas actuaciones pre-confinamiento?

“Bien, pero la recepción que hemos tenido ahora en Francia, y en España, no fue la recepción de Portugal. Había mucha gente, pero todo el mundo estaba muy expectante. No habían podido escuchar el álbum y no sabían muy bien con qué se encontrarían. Ahora tocamos el uno de octubre en el CCB (Centre Culturel du Belem) de Lisboa, dentro de un ciclo Amália en el centenario de su nacimiento. Y creo que, ahora sí, las entradas están agotadas y habrá una buena recepción”.

Y estáis perdiendo el miedo.

“Yo ya no tengo miedo, en realidad. Creo que no lo sé hacer de otra manera…”.

Has hecho abstracción…

“Hay algo que he sacado de mi memoria, recientemente. Cuando era pequeño y estudiaba clásica, siempre tuve muchas broncas de los profesores y no me fue demasiado bien. Porque tenía incapacidad para repetir. Hacer muchas veces la partitura, no se me daba bien. En cambio, mi capacidad era reinterpretarla. No es que improvisara, porque a esa edad no improvisaba, pero hacía cosas diferentes. Y los profesores me reñían de una manera increíble. Yo, aquellos años, los recuerdo muy duros. Creo que mi capacidad es mucho más releer que repetir”.

El álbum firmado Lee Ranaldo & Raül Refree

ARIM ARCOPOULOS | La colaboración entre Refree y Lee Ranaldo se remonta a los tres últimos álbumes del segundo, con la firma conjunta en el caso de este tercero
ARIM ARCOPOULOS | La colaboración entre Refree y Lee Ranaldo se remonta a los tres últimos álbumes del segundo, con la firma conjunta en el caso de este tercero

Precisamente, saltando a Lee Ranaldo, el disco Names of north end women se ha convertido en un álbum Lee Ranaldo & Raül Refree. ¿Por qué en este caso y no en los dos anteriores (Acoustic dust y Electric trim), que también los habías producido?

“Fue cosa suya, por varias razones. De hecho, él siempre dice que ya en ‘Electric trim’ se hubieran tenido que poner los dos nombres. Pero, a mí, siempre me pareció bien que solo figurara su nombre y en este último tampoco me hubiera importado. Tengo la sensación de que mi lugar es estar detrás, y me siento confortable. El reconocimiento lo vivo y me gusta, pero ya tengo suficiente. No necesito fotos… Yo venía de un concierto en el Sónar en 2018, en que el festival me encargó una actuación de electrónica haciendo una relectura ‘sampleada’ de mi vertiente acústica. Y Lee, con los Sonic Youth, partían de ideas muy pequeñas para sacar de allí las canciones. Y, por ello, la idea embrionaria de Lee era sacar dos acuerdos o una sección muy pequeña para trabajarla juntos y hacerla crecer. En este sentido, a partir del ‘sampleo’ de una idea de guitarra empecé a crear algo. Y a él le encantó. Y, en consecuencia, no lo sentía como un disco solo de Lee Ranaldo porque yo estaba componiendo igual que él desde el principio. Fue cuando me dijo que tenía que ser de los dos. Y respondí que de acuerdo”.

¿Y la importancia de las letras del escritor Jonathan Lethem (Brookly, Nova York, 1964)?

“Ellos dos tienen una amistad desde hace mucho años. Y compartiendo unas cuantas cenas con Jonathan, he comprobado que le gusta mucho la experimentación que hace Lee. Como más experimentales nos ponemos, yo creo que él lo disfruta más y le inspira para hacer las letras. Al menos en este disco, y no sé cómo lo haremos en el futuro porque estamos en una situación muy extraña. Jonathan enviaba las letras sin haber escuchado la música y, a veces, cuando le enviábamos la música con su parte de letra él nos decía que lo reharía todo. Era com un ‘work in progress’ de todos a la vez”.

(el álbum también incluye el tema Humps-Espriu mix, con la voz del poeta catalán recitando el Libro de los muertos, de 1954)

ARCHIVO | El collage de la portada para el álbum <em>Names of north end women</em> de Lee Ranaldo &amp; Raül Refree
ARCHIVO | El collage de la portada para el álbum Names of north end women de Lee Ranaldo & Raül Refree

El trabajo podía ser tanto de él inspirándose en vuestra música como que la inspiración os la diera Letter…

“Sí… Lee tiene una manera de trabajar que a mí me parece muy interesante, que es ir apuntándolo todo en libretas. Cuando estamos en la furgoneta de gira, dibuja o va apuntando ideas. Y, de allí, quizás saca una frase y la comienza a decir cuando estamos probando una melodía, o yo la pruebo con otra melodía. Él y Jonathan parten de ideas muy pequeñas y, entonces, se lo envían. Incluso en este álbum en el single ‘Names of north end women’, aunque también pasa en otros temas, yo comencé a tararear con una melodía “we all like the snow…” inventándomelo como escritura automática y Lee lo cogió en seguida. Si salgo en los créditos como letrista, es porque improviso letras (risas)”.

¿Y a Lee no le asustó que los sonidos fueran tan experimentales, comparados con los otros dos álbumes donde ya habíais trabajado?

“A Lee siempre le ha gustado mucho el rock de los sesentas, setentas. Le gusta mucho Neil Young, Greatful Dead… Una vez se hubo acabado Sonic Youth, los discos estaban muy basados en esto aunque tuvieran mucho de legado de Sonic Youth. Pero él tenía la voluntad de cambio. No es que quisiera romper, pero decía que él ya había hecho Sonic Youth. En ‘Electric trim’, aun quedaba una parte de los Sonic Youth y sigue habiendo de todos modos. Pero, con el tiempo, descubrí a un Lee que es el de la manipulación de cintas, de grabaciones de campo. Este disco está muy basado en esto, en este Lee Ranaldo. No el de guitarras, sino el de música concreta, contemporánea”.

Es decir, gracias a ti él se ha podido dejar ir.

“No sé si es gracias a mí. Al final, las veinticuatro horas del día dan para lo que dan y, si tocas la guitarra y quieres hacer discos de folk, quizás tampoco tienes tiempo para el resto. Pero es cierto que yo le he insistido mucho en recuperar esto de él mismo. Quizás alguien puede pensar que lo he llevado hacia un camino que no había hecho antes, pero es mentida. Él ya había trabajado mucho haciendo ‘loops’ con cintas de una pulgada, y me las había enseñado”.

La revista francesa Les Inrockuptibles enumeró toda una serie de nombres cuando hizo la crítica de este álbum. Te los canto para que me digas si te sientes identificado: Ryuchi Sakamoto, BJ Burton, White Noise, José Val del Omar, Steve Reich, Meredith Monk, Max Richter, Yves Tumor, y son bastante diferentes entre ellos.

“Yo creo que con todos. Me gustan todos, al menos. Tampoco no sé qué quiere decir identificarse. Me dices, ¿te gusta Sakamoto? ¡Me encanta! De hecho, en el disco con Lina, las texturas, la manera de entender estos pianos minimalistas, pienso que hay Sakamoto, hay Richter, hay Michael Nyman… Sí, Steve Reich en algún momento. Hay mucho de estos minimalistas, como Philip Glass. Todos estos sonidos me inspiraron mucho”.

¿Y cómo fue aquel primer directo con Lee Ranaldo en Nueva York?

“Fue un ‘showcase’ para la prensa y para invitados. Fue bien, pero hicimos unos cuarenta minutos. El día antes, habíamos hecho una radio en Filadelfia. Y nos dijimos que, antes de la gira europea, quedaríamos con una semana de antelación para preparar lo que faltaba. Y ya no lo hemos podido hacer”.

Y el firmado Richard Youngs & Raül Refree

ARCHIVO | Portada con foto casera para <em>All hands around the moment</em> de Richard Youngs &amp; Raül Refree
ARCHIVO | Portada con foto casera para All hands around the moment de Richard Youngs & Raül Refree

La revista Wire compara, por una parte, el disco que has hecho con Lee Ranaldo y, por otra, con Richard Youngs All hands around the moment, y dice que engancha más el primero pero que abre más puertas el segundo. ¿Cómo surgió la colaboración con Youngs y qué piensas de esta comparación?

“Es difícil responder a esto. Me gustan mucho los dos discos, y estoy feliz de haber trabajado con los dos. Lo leí y pensé que era atrevido por parte del periodista… La colaboración con Youngs surgió de forma casual. Él era el telonero de la gira que hicimos por Inglaterra con Lee. Y tenía una canción que me encantaba. Cada noche, salía a ver su actuación. Yo ya tenía discos suyos, y me hizo mucha ilusión que fuera el telonero. Youngs es un ‘punkie’, se ponía a cantar a capela todo el concierto. No hacía ningún tipo de concesión al público. Y, cuando le hablé de aquella canción que me gustaba tanto, un día me invitó a subir a tocarla con él. Le pregunté a Lee, para que no le supiera mal, y me dijo que no había ningún problema. Y, después de haber salido a tocar esta canción, ¡al día siguiente me dio si quería tocar durante todo el concierto! ¡Y toqué todo el concierto! Porque era media hora, y él también improvisaba mucho. Y, a partir de allí, si quería ir a Glasgow para grabar algo conjuntamente. En Glasgow, estuvimos tres días grabando. Y, después, un par más en Barcelona. Y, así, hicimos el disco. Para mí, es muy especial. No sabíamos si tocaríamos en directo, pero sí que queríamos quedar otra vez para quizás hacer otro disco o lo que fuera. Y, ahora, está claro se ha quedado parado porque no podemos viajar tan fácilmente… Hubo un momento, incluso, que aquí en la Fundación Cartier querían hacer Richard Youngs y Refree en concierto”.

Complicidades con Niño de Elche e Isaki Lacuesta

ARCHIVO | <em>Antología del cante flamenco heterodoxo</em>, el doble álbum de Niño de Elche de 2018 producido por Refree
ARCHIVO | Antología del cante flamenco heterodoxo, el doble álbum de Niño de Elche de 2018 producido por Refree

Niño de Elche, con el directo de su Antología del cante flamenco heterodoxo sí que ha actuado con anterioridad en la Fundación Cartier. Tú eres el productor de este doble álbum, y más recientemente has participado en uno de los temas del proyecto Fuerza Nueva de Niño de Elche con Los Planetas, con Pedro G. Romero otra vez como ideólogo. ¿Cómo fue esta última experiencia?

“Con Paco (Francisco Contreras, Niño de Elche), nos entendemos muy bien. De vez en cuando, quizás una vez al año, porque alguien lo quiere o porque nos sale un concierto apropiado, nos proponemos hacerlo juntos. Quedamos la tarde antes, pensamos un repertorio y casi no lo tocamos, y al día siguiente hacemos el concierto. ¡Y, siempre, son super bestias! El último que hicimos fue en el festival Barcelona Poesía (mayo de 2019). Y recuerdo como él acabó golpeando el micro en el suelo”.

¿Y no estaba preparado?

“¡No, no, no! Fue super salvaje. Paco confía mucho en mí, yo confío mucho en él. A él, le gusta mucho cómo trabajamos la voz juntos. Y, para ‘Fuerza Nueva’ (2019), me propusieron mezclar el tema ‘Santo Dios’ (el himno andaluz). Pero, sobre todo, mi trabajo con Paco fue la ‘Antología’ (2018)”.

¿Fuiste tú quien tuviste que hacer la escabechina de un centenar de temas previstos, para dejarlo en un máximo de una treintena?

“Medio, medio. Sí que es cierto que, en algún momento, se lo dije. Al principio, teníamos un guión y cada vez había más temas: “Paco, hay que elegir un poco”. Pero yo creo que él también era consciente, y fue entre los dos. Creo que es Pedro G. Romero, que es una fuente imparable de ideas. Y, cada vez, Pedro G. (activista de la Plataforma Independiente de Estudios Flamencos y Contemporáneos en Sevilla) ponía más cosas, y más conceptos”.

ARCHIVO | EL álbum <em>La otra mitad</em> de Refree, a partir de la película de Isaki Lacuesta <em>Entre dos aguas</em> y con la voz en <em>Cuando salga el sol</em> de Rocío Márquez
ARCHIVO | El álbum La otra mitad de Refree, a partir de la película de Isaki Lacuesta Entre dos aguas y con la voz en Cuando salga el sol de Rocío Márquez

De hecho, ¿es a partir de Pedro G. que entraste en contacto con Paco?

“Creo que sí, porque en realidad Pedro G. era también el ideólogo conceptual del primer álbum que produje para Rocío Márquez (‘El niño’, 2014). Y Pedro G. propuso que Paco estuviera en la canción ‘Los esclavos’. Él vino a grabar, pero yo no tenía ni idea de quién era Niño de Elche. Y flipé con él”.

Una vez hechas todas estas producciones, pierdes el miedo del flamenco con la guitarra. ¿Es esto lo que te permite participar en bandas sonoras como Entre dos aguas (2018), de Isaki Lacuesta?

“Iñaki, o Isaki, para ‘Entre dos aguas’ quería mi guitarra flamenca. Quería lo que había escuchado en el disco de Rosalía (‘Los ángeles’, 2016), pero instrumental. Lo que pasa es que, después, yo le di un poco más la vuelta y le puse muchas texturas, y a él le gustó. Nos había presentado Albert Pla años atrás. E Iñaki me dijo que teníamos que trabajar juntos. Son encuentros de la vida, muy fuertes. Paco ha sido otro. Desde que nos hemos conocido con Iñaki, no hemos parado de hacer proyectos juntos. Y ayer mismo hablábamos de su nueva película. Allí donde me llame Iñaki, yo voy”.

Además, Lacuesta había sido periodista musical.

“Sí, había entrevistado a Lee Ranaldo me parece que para ‘A Barna’”.

Producciones heterogéneas y criterio

Me sacas el nombre de Albert Pla. Y, de hecho, tú puedes trabajar desde Pla (Miedo, banda sonora de 2018) a la eurovisiva Amaia Romero (single Un nuevo lugar, 2018). Y ahora me hablabas de Ricky Martin, con Diego el Cigala. En realidad, eres un músico y productor muy heterodoxo.

“No sé si nadie se acordará de mí de aquí a unos años, pero si alguien lo hace a mí me gustaría que fuera bajo la idea de haber construido algo. Lo he tenido presente desde muy joven. Siempre he pensado en construir una carrera. Todos damos pasos en falso, todos cometemos errores. Y de lo que me he dado cuenta ya hace unos cuantos años es que quiero escoger los proyectos no por el nombre, no por las condiciones económicas, y no porque yo sea muy fan de un artista me tiene que gustar el material con el que me propone trabajar porque yo también me tengo que ver allí. Por tanto, intento escoger cosas en las que yo creo que puedo aportar algo. Soy muy kamikaze, ya lo has visto. Pero, a veces, hay cosas que me digo que no tengo que hacer”.

También dices que no…

“Digo muchísimo que no. Y más en los últimos dos o tres años. Hay peticiones cada semana, de producciones o cosas parecidas. Y es imposible, aunque me sienta halagado. Y qué pasa, por ejemplo, con Amaia. Me llaman del Segell del Primavera, y yo no sabía quién era. ¡Es muy fuerte! Y no me siento orgulloso. Vino, tocamos juntos y le vi un potencial. Y, en aquel momento, imagino un disco en mi cabeza. Después, pasa que el disco que yo quiero hacer no es el disco que quiere la gente del entorno de Amaia. Y tampoco sé si ella lo quiere, en aquel momento. Y me digo que, si no podemos hacer el disco que yo tengo en la cabeza, entonces sí que no tiene sentido trabajar en ello.

Es lo mismo como cuando me envían los dos temas de Ricky Martin. Cuando me lo pidieron los de Sony Miami, en vez de decirles que no les dije que me los enviaran para escucharlos. Escucho la voz, escucho El Cigala y, de golpe, me digo que tengo claro lo que puedo hacer. No sabía si les gustaría, porque era un poco extremo, pero se ha hecho. Por tanto, no puedo decir que no a Ricky Martin o Amaia porque sí. Me parece absurdo. No sé quién me podría llamar que le dijera que no directamente. Supongo que alguien con ideas políticas fascistas o nazis, eso me haría decir que no. Pero, a nivel estrictamente musical, no hay una razón para poder decir que no”.

VICENÇ BATALLA | El proyecto de Raül Refree con la alicantina Dj Ylia en el Sónar 2018, con imágenes de fondo de Isaki Lacuesta
VICENÇ BATALLA | El proyecto de Raül Refree con la alicantina Dj Ylia en el Sónar 2018, con imágenes de fondo de Isaki Lacuesta

Dices que no a las demandas por las circunstancias, pero no por prejuicios.

“Exacto. Pero es que absolutamente todo el mundo que envía un mensaje en la web, y que contesta mi mánager, se le pide que envíe algo. Y, de todo el mundo, me lo escucho. Sea alguien super conocido, o sea alguien desconocido. Uno de los casos es el de un grupo de Toulouse que contactó conmigo y que se llama Cocanha, de música tradicional occitana. Me lo escuché y, al momento, le dije a Mar mi mánager que contestara que lo quería hacer. Y, en aquel momento, me es igual el presupuesto. Yo quiero hacer aquel disco. Creo que tengo que hacerlo. Claro, después hablo con las tres componentes y les explico lo que yo siento que puedo hacer con su música… El álbum (‘Puput’) ha salido hace poco y las tres componentes dicen que, en Francia, les cuesta mucho que les hagan caso pero es un muy buen disco”.

¿Y la actuación electrónica que hiciste hace dos años con Ylia en el Sónar puede tener más recorrido?

“Es cierto que aquel concierto en el Sónar me sirvió para aprender muchas cosas. Sí que me gustaría continuar el proyecto. Lo que sí es verdad es que he utilizado muchas cosas de lo que aprendí entonces en el disco de Lee y con todo lo que he he hecho con posterioridad”.

Solo o acompañado

ARCHIVO | El álbum conjunto <em>granada</em>, de 2014, publicado como Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró
ARCHIVO | El álbum conjunto granada, de 2014, publicado como Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró

¿Te queda tiempo para volver a hacer un álbum en solitario, como hacías hace diez, veinte años?

“Lo que pasa es que he llegado a la conclusión que se diga Lina y Raül Refree o se diga Rosalía y ‘Los ángeles’, que al final era a dúo, ya cuenta. Ya cuenta como un proyecto personal, no es una producción, no es un encargo. Sí que es verdad que he dejado de sacar discos como Refree, porque no tenía tiempo. De hecho, visualizo ‘granada’ (con Sílvia Pérez Cruz, 2014) y los otros dos que te he comentado como una trilogía personal. De experimentación con la tradición”.

¿No compones canciones nuevas con letras propias?

“Canciones no estoy haciendo. Excepto si tengo que hacer música para una película, y quieren una canción. Pero ahora me atrae menos el hecho de componer canciones. Lo que sí compongo son muchas piezas instrumentales”.

¿Y hasta qué punto te sientes un músico de Barcelona, hablando como estamos hablando desde París?

“Es una muy buena pregunta… El otro día coincidí en el Grec, precisamente, con la alcaldesa Ada Colau. Ya nos conocíamos. Pero esta vez le puse la cabeza como un bombo. Le puse la cabeza como un bombo sobre la idea, quizás nos hemos dado cuenta tarde, que la ciudad en que vivimos es una equivocación. Sea París, o Barcelona. No podemos estar viviendo en ciudades donde todo está tan poco humanizado. Hoy paseaba por París, me encanta París, es una ciudad espectacular, pero no puede ser que todo sea tan agresivo a veces. Y, en Barcelona, pasa exactamente lo mismo. Y, en este sentido, siento una crisis con la ciudad. De Barcelona, que es donde vivo, pero con las ciudades en general. Ya hace un tiempo. Es cierto que mucha gente, con el confinamiento, lo ha notado todavía más. Pero después hay la sensación extraña, que es difícil de explicar, de que el lugar donde vivo quizás es donde tengo menos ganas de enseñar lo que hago. A mí me gusta mucho la vida de barrio. Al final, casi no saldría nunca de mi barriada. Y, cuando me dicen de quedar en el centro, se me hace cuesta arriba. En cambio, en otra ciudad, lo encuentro diferente. Hoy mismo, he quedado con una cantante francesa que está interesada en que trabajemos juntos y he tenido que tomar el metro. No ha sido ningún problema. Pero, porque estoy todo el tiempo dando vueltas, cuando estoy en Barcelona me quiero mover lo mínimo posible. Y esta sensación es extraña. En los últimos años, he enfocado mi vida hacia afuera, saliendo mucho, a Portugal, Inglaterra, Estados Unidos… Estoy mucho tiempo fuera, y me siento menos responsable de hacer cosas en Barcelona. No sé si me explico…”.

DISCOGRAFÍA RAÜL FERNÁNDEZ REFREE

CORN FLAKES

Mênage (RCA, 1997)

ROMODANCE

Little symphonies for the kids EP (Greatest Hits, 1998)

Zorras (K Industria, 1999)

SITCOM

Sitcom EP (Astro Discos, 1999)

ÉLENA

CCCP EP (Satélite K, 2001)

Porelamordedios (Satélite K, 2001)

Present (Satélite K, 2003)

REFREE

Quitamiedos (Acuarela, 2002)

Nones (Acuarela, 2003)

La matrona (Acuarela, 2005)

Els invertebrats (Acuarela, 2007)

Vientos y lugares (Sonosfera, 2008), parte del proyecto Immigrasons con Cabezas de Cera, Juan Pablo Villa y Sílvia Pérez Cruz

Matilda (Marxophone, 2010)

Tots Sants (Marxophone, 2012)

Nova Creu Alta (El Segell del Primavera, 2013)

Sílvia Pérez Cruz & Raül Fernández Miró, granada (Universal Music Spain, 2014)

Rosalía (Rosalía Vila & Raül Refree), Los ángeles (Universal Music Spain, 2016)

Jai alai vol.01 EP (El Segell del Primavera, 2017)

La otra mitad (Glitterbeat/tak:til, 2018)

Albert Pla & Raül Refree, Miedo (Enunplisplas Música, 2018)

Rodrigo Cuevas ronda a Raül Refree, Manual del cortejo (2019)

Richard Youngs & Raül Refree, All hands around the moment, (Soft Abuse, 2019)

Lina_Raül Refree (Glitterbeat, 2020), amb Lina Rodrigues

Lee Ranaldo & Raül Refree, Names of north end women (Mute, 2020)

PRODUCCIONES (sin incluir singles)

The Rockdelux experience (2002)

The Rockdelux experience vol. II (2004)

El Hijo, La piel del oso EP (2005)

Roger Mas, Mística domèstica (2005)

El Hijo, Las otras vidas (2007)

Aroah, El día después (2007)

El Hijo, Madrileña (2010)

Nacho Umbert & la compañía, Ay… (2010)

Las Migas, Reinas del matute (2010)

Senior i el Cor Brutal, Gran (2011)

Fernando Alfaro, La vida es extraña y rara (2011)

Christina Rosenvinge, Un caso sin resolver (2011)

Nacho Umbert & la compañía, No os creáis ni la mitad (2011)

Sílvia Pérez Cruz, 11 de novembre (2012)

El Pets, L’àrea petita (2013)

Kiko Veneno, Sensación térmica (2013)

Rocío Márquez, El niño (2014)

Lee Ranaldo and The Dust, Acoustic dust (2014)

Nacho Umbert, Familia (2015)

Cristine Rosenvinge, Lo nuestro (2015)

Maria Rodés, Creo que no soy yo EP (2016)

Rocío Márquez, Firmamento (2017)

Lee Ranaldo, Electric trim (2017)

Josele Santiago, Transilvania (2017)

Niño de Elche, Antología del cante flamenco heterodoxo (2018)

77, Bright gloom (2018)

Luísa Sobral, Rosa (2018)

Cocanha, Puput (2020)

BANDAS SONORAS (selección)

Yoghurt utopia, dirigida por Anna Thomson y David Baksh (2017)

Black is beltza, dirigida por Fermín Muguruza (2018)

Entre dos aguas, dirigida por Isaki Lacuesta (2018)

Ojos negros, dirigida por Marta Lallana e Ivet Castelo (2019)

 

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