Auzet/Gaudé: poesía y política al rescate de Europa

CHRISTOPHE RAYNAUD DE LARGE | Una de las escenas de <em>Nous, l'Europe, banquet des peuples</em>, de Roland Auzet, en el Festival de Aviñón 2019
CHRISTOPHE RAYNAUD DE LARGE | Una de las escenas de Nous, l’Europe, banquet des peuples, de Roland Auzet, en el Festival de Aviñón 2019

VICENÇ BATALLA. Desde el estreno de Nous, l’Europe, banquet des peuples, en julio pasado en el Festival de Aviñón 2019, la vida política y social en nuestro continente no es que haya mejorado. Pero la propuesta de teatro musical colectivo de Roland Auzet a partir del texto de Laurent Gaudé sigue teniendo sentido, quizás aun más, ahora que llega a L’Archipel de Perpiñán donde se creó la pieza antes de que continúe de gira por Francia, Suiza y Polonia. Sobre el escenario, en cada caso invitan a alguna personalidad pública para hacerle una serie de preguntas. En Aviñón, asistimos la noche en que intervenía el expresidente francés François Hollande. No sabemos quién habrá el 9 y 10 de enero en Perpiñán. Pero lecturas europeas desde Perpiñán no faltan.

El poema épico de Gaudé (Premio Goncourt el 2004), que se inicia con las revoluciones nacionales de 1848 y se acaba con una llamada a despertar las consciencias para inventar una nueva Europa de los pueblos por sobre de tecnócratas y populistas, se traslada en escena con once actores de todo el continente y lenguas, un coro de una cincuentena de personas entre profesionales y aficionados y diferentes músicas que repasan esta historia agitada y los conflictos más inmediatos con el drama de la inmigración en primer plano. Auzet, promotor de experiencias híbridas como esta, nos hablaba de ello en el momento del estreno de la obra.

Una cosa tan seria como es Europa y el futuro de los que vivimos dentro no se puede dejar solo en manos de los políticos. Sobre todo si estos vuelven a utilizarla para lanzársela unos a los otros. Esta es la preocupación del provenzal Roland Auzet y el parisino Laurent Gaudé que llevan colaborando desde hace una decena de años. Auzet como director de escena, pero también compositor y pedagogo. Gaudé desde la mesa de escritor, dramaturgo y viajero por países de adopción como el sur de Italia.

De este fructífero encuentro a diferentes niveles, nació la propuesta actual. “Si en una sociedad el poeta y el político no se hablan esta es una sociedad decadente, es evidente”, reflexiona Auzet en medio del calor aviñonés pocas horas antes de este estreno. “Tengo el sentimiento de que hoy en día es el punto en que nos encontramos. Hace falta que el poeta y el político puedan construir juntos elementos de civilización porque nuestra sociedad pueda continuar escribiéndose”.

Este es el tercer proyecto de ambos, después de la ópera para público juvenil Mille orphelins en 2011 y la creación teatral de la novela Écoutez nos défaites en 2018. Y, cuando hace dos años se plantearon continuar trabajando juntos, les pareció evidente tratar la crisis europea. “Si se mira actualmente una cartografía entre Italia y Suecia pasando por los países del Este, ve abatirse una especie de nube gris sobre el territorio”, continúa Auzet. “Se escucha mucho la voz de los populistas. Y tengo el sentimiento de que nosotros no hacemos nuestro trabajo, nosotros que tenemos la posibilidad de incluir en el plató voces que compartan, que formulen, que cuestionen. Por eso, nos dijimos que haríamos un gran poema sobre Europa”.

El banquete de los pueblos

VICENÇ BATALLA | El director teatral Roland Auzet en el Festival de Aviñón en julio pasado
VICENÇ BATALLA | El director teatral Roland Auzet en el Festival de Aviñón en julio pasado

Gaudé es muy conocido en Francia por su Premio Goncourt en 2004 por Le soleil des Scorta (El sol de los Scorta, en castellano en Salamandra). La editorial barcelonesa también le ha publicado otras tres novelas (El legado del rey Tsongor, 2002; Eldorado, 2006; y La puerta de los infiernos, 2009) y una colección de cuentos (Una noche en Mozambique, 2007). Pero, desde hace una década, no hay ninguna otra traducción de las novelas que ha seguido haciendo y sus numerosas piezas teatrales. En sus textos, la sensibilidad mediterránea y la inquietud por los conflictos geopolíticos siempre está presente.

En Nous, l’Europe, banquet des peuples (Actes Sud, 2019), el poema se extiende por unas 200 páginas en forma de verso libre e histórico con el repaso de los diferentes episodios que han marcado el continente desde las revoluciones nacionalistas del siglo XIX. “Comenzamos en 1848 porque la revolución de esta fecha en Europa es, sin duda, constituyente de la idea de la modificación de las relaciones entre un pueblo y sus dirigentes”, nos precisa Auzet que así también lo ha plasmado sobre la escena.

El poema épico de Gaudé es cautivador y ágil. Empieza en esta fecha simbólica en que se estaban formando las futuras naciones italiana y alemana y se producía los renacimientos, por ejemplo, de culturas como la catalana. Continúa con los efectos de la Revolución Industrial en Inglaterra (con la llegada del tren y el proletariado en las minas), las Exposiciones Universales, la colonización africana y asiática por las materias primas de las potencias europeas, la Primera Guerra Mundial, la crisis de los años treinta, la subida de los fascismos, el holocausto nazi, el Telón de Acero, la creación de la Unión Europea, la Caída del Muro de Berlín, la guerra de los Balcanes y la ampliación de la UE hasta el impasse actual. El leiv motiv de Gaudé es que una UE fría y tecnócrata era necesaria para calmar los instintos generados en este último siglo y medio, pero ahora para no volver a caer en los mismos errores hace falta un nuevo impulso que ilusione y vuelva a federar a los pueblos. Algo que él convierte en este banquete final babélico.

Diferentes voces y lenguas

CHRISTOPHE RAYNAUD DE LARGE | Los actores y actrices del espectáculo, miembros del coro y aficionados en el patio del instituto Saint-Joseph d'Aviñón
CHRISTOPHE RAYNAUD DE LARGE | Los actores y actrices del espectáculo, miembros del coro y aficionados en el patio del instituto Saint-Joseph d’Aviñón

“Es un espectáculo que intenta encontrar una forma de voz de la rabia y la responsabilidad”, resume Auzet en su transformación teatral. De hecho, Gaudé escribió otra versión diferente a la del libro expresamente en clave dramatúrgica. Y, después, Auzet todavía la ha adaptado más en función del trabajo con actores y músicos. “Más que una transformación, es una manera para que el plató se apropie de las palabras; y yo soy más bien un escritor de plató, a partir de un material literario”, precisa el director escénico.

Los actores y las actrices tampoco no son todos necesariamente profesionales, sino que responden a la diversidad del continente y los teatros por donde Auzet lleva su obra. Así, aparecen franceses, suizos, irlandeses, alemanes, polacos, griegos, magrebíes, antillanos, quebequeses o brasileños. Con todos sus acentos. “Mi inspiración ha sido la de hallar elementos de tratamiento de la voz: la voz cantada, la voz hablada, las lenguas… La casi totalidad de la materia musical, son las voces. Provenientes de tradiciones diferentes”. De esta manera, se pasa de la interpretación de un contratenor a la de una chica con su guitarra y voz heavy. Y se añaden los coros que, este verano, correspondían a los de la Ópera de Aviñón y un grupo de amateurs para acabar sumando sobre el escenario hasta una setentena de personas.

No siempre hay traducciones simultáneas con subtítulos de todas las intervenciones, con una intención clara de contribuir a esta sensación babélica. Y de reunión polifónica alrededor de este largo poema de Gaudé. Se suceden los distintos cuadros históricos, pese a que el comienzo y el desenlace tienen que ver estrictamente con la actualidad. Eso hace que, a veces, el ritmo durante las dos horas y media no sea constante y las alusiones a esta actualidad más frontal puedan adolecer de demasiadas buenas intenciones. Aunque el mismo Auzet nos aseguró que el espectáculo, “sin ningún tipo de duda, evolucionará”.

Testimonios invitados y euroescepticismo

CHRISTOPHE RAYNAUD DE LARGE | El expresidente francés François Hollande, durante su intervención en el estreno de la obra el pasado 6 de julio
CHRISTOPHE RAYNAUD DE LARGE | El expresidente francés François Hollande, durante su intervención en el estreno de la obra el pasado 6 de julio

Una de las sorpresas diarias es el gran testimonio invitado, en medio de la representación, para responder a las preguntas ya preparadas. En Aviñón, con ocho funciones, destacó François Hollande, la ex ministra de Cultura Aurélie Filippetti, el ex primer ministro italiano Enrico Letta, el ex parlamentario vasco Eneko Landaburu, el ex secretario general de la Organización Mundial del Comercio Pascal Lamy o la líder altermundialista Susan George. “Esto hace que el espectáculo esté rodeado de una proposición de compartimiento y de acción”, razona Auzet que espera que contribuya al debate de ideas entre el público. En unas condiciones más reposadas que las de la arena política o la calle.

Porque no es, precisamente, lo que predomina en la atmósfera europea. Si se tiene en cuenta los resultados de las recientes elecciones europeas, con el avance de la extrema derecha pese a que todavía no sean decisivos. “La actualidad a mí nunca me ha hecho ser pesimista o optimista”, contrarresta el responsable de la obra. “Siempre he tenido ganas de hacer correr las ideas, de luchar por estas ideas. No porque sea difícil, yo seré negativo. Es una postura de civilización, de humanidad”.

Si nos referimos a Francia, la Agrupación Nacional (ex Frente Nacional) de Marine Le Pen obtuvo un 33%. Pero en las presidenciales de 2017 Le Pen hija pasó a la segunda vuelta, y acabó acumulando casi un 34% frente a Emmanuel Macron. Y, más concretamente, en el departamento de los Pirineos Orientales del cual Perpiñán es capital Le Pen llegó al 47% respecto al 53% de Macron.

Un año y medio después, estalló la movilización de los gilets jaunes (chalecos amarillos) que en la zona semi rural de Perpiñán han tenido una incidencia especialmente importante. “En la obra, no hablamos de los ‘gilets jaunes’ pero es como si nosotros mismos lo fuéramos”, confiesa Auzet sobre un movimiento que ha traspasado ideologías y ha unido a gente de condiciones sociales muy diferentes contra las reformas a marchas forzadas de la presidencia de Macron. En un malestar que se extiende por Europa y del cual el brexit es otro síntoma.

La Catalunya del Norte como espacio de creación

CHRISTOPHE RAYNAUD DE LARGE | Los actores y las actrices de <em>Nous, l'Europe, banquet des peuples</em>, en uno de los cuadros de la obra
CHRISTOPHE RAYNAUD DE LARGE | Los actores y las actrices de Nous, l’Europe, banquet des peuples, en uno de los cuadros de la obra

Y tampoco es ajeno el hecho de que el espectáculo se haya concebido en un territorio como es la Cataluña del Norte. Una de las canciones para la liberación de los pueblos que se canta durante la obra es L’estaca de Lluís Llach, que adaptaban en versión polaca los trabajadores de los astilleros de Gdansk de Solidarnosc contra el régimen títere de la Unión Soviética. 

“¡Es capital! Perpiñán es una frontera, o mejor dicho es una cosa transfronteriza. Es europea porque hay un deseo en relación con Cataluña. Perpiñán es la capital del norte, y Barcelona es la capital del sur. Pese a que pertenecen a dos países diferentes. Es también una cuestión de lengua, de civilización, de tradiciones… Estamos en el corazón del proyecto de esta cuestión de países entre ellos. Y en el corazón de la cuestión de la regionalización, en el corazón de la cuestión del tema político”. Auzet, por tanto, no rehúye la cuestión del conflicto entre Cataluña y España por mucho que todo lo que se diga suscite las reacciones más encendidas.

“Algunos califican este conflicto de populismo y otros de republicanismo. Tampoco hay una respuesta clara. Hay un conflicto entre las regiones y los Estados-nación”, señala el dramaturgo provenzal. Para él, lo que ocurre sobre el escenario tiene que servir para proporcionar vías de reflexión. En una Europa, como recogíamos ya en la crónica general del pasado Festival de Aviñón, que según Auzet continúa siendo “una odisea” y pese a reconocer que siente “mucha rabia” por cómo la gestionan sus dirigentes.

Como colofón desde un punto de vista optimista, afirma: “Nos sentimos muy contentos de haber estado en este laboratorio humano y territorial para crear este proyecto sobre Europa. No habría tenido en absoluto el mismo tipo de espíritu en otro lugar”. Su gira, de momento, se acaba en primavera en Saint-Denis, en París, y no baja de los Pirineos. Aunque la compañía ActOpus de Auzet estrenó Ninet’InfernO en el Festival Grec de Barcelona en 2015. Y el hecho de que el actual director del Archipel Scène Nationale de Perpiñán sea Borja Sitjà, ex director del Grec. Una cuestión de tiempo y de fe en el teatro como espacio poético también para la política.

 

Extracto de ‘Nous, l’Europe, banquet des peuples’ (Laurent Gaudé)

ARXIU | El escritor Laurent Gaudé
ARCHIVO | El escritor Laurent Gaudé

¿Quiénes somos nosotros ahora?

Lo que compartimos,

Es el hecho de haber atravesado el fuego,

Haber sido, cada uno,

Verdugo y víctima,

Juventud amordazada y manos cubiertas de sangre.

Lo que compartimos,

Es el humanismo inquieto.

Sabemos lo que el hombre puede hacer al hombre,

Conocemos el abismo,

Hemos sido engullidos por su profundidad.

Lo que nos liga, es el hecho de ser un pueblo angustiado,

Que sabe la sombra que hay en él.

Europa, es una geografía que quiere convertirse en filosofía.

Un pasado que quiere convertirse en brújula.

Un territorio de quinientos millones de habitantes,

Que ha decidido abolir la pena de muerte,

Defender las libertades individuales,

Proclamar el derecho a amar a quien queramos,

Libre de creer o de no creer.

Somos humanistas y esto se tiene que ver

en lo que escogemos.

Ningún Dios único en Europa,

Ningún panteón delante del cual arrodillarse.

El territorio es vasto y esto tiene que seguir.

Hemos construido un continente Babel,

Extraño y complicado,

Que solo depende de este equilibrio sutil

Entre independencia y fraternidad.

Qui sommes-nous maintenant ?

Ce que nous partageons,

C’est d’avoir traversé le feu,

D’avoir été, chacun,

Bourreau et victime,

Jeunesse bâillonnée et mains couvertes de sang.

Ce que nous partageons,

C’est l’humanisme inquiet.

Nous savons ce que l’homme peut faire à l’homme,

Nous connaissons l’abîme,

Nous avons été avalés par sa profondeur.

Ce qui nous lie, c’est d’être un peuple angoissé,

Qui sait l’ombre qui est en lui.

L’Europe, c’est une géographie qui veut devenir philosophie.

Un passé qui veut devenir boussole.

Un territoire de cinq cents millions d’habitants,

Qui a décidé d’abolir la peine de mort,

De défendre les libertés individuelles,

De proclamer le droit d’aimer qui nous voulons,

Libre de croire ou de ne pas croire.

Nous sommes humanistes et cela doit s’entendre

dans nos choix.

Aucun Dieu unique en Europe,

Aucun panthéon devant lequel s’agenouiller.

Le territoire est vaste et doit le rester.

Nous avons construit un continent Babel,

Étrange et compliqué,

Qui ne tient que dans cet équilibre subtil

Entre indépendance et fraternité.