Jon Maya: “Esto es danza vasca, no tradicional”

VICENÇ BATALLA | Jon Maya, el director de Kukai Dantza, en las calles de Aviñón durante el festival
VICENÇ BATALLA | Jon Maya, el director de Kukai Dantza, en las calles de Aviñón durante el festival

VICENÇ BATALLA. El bailarín y coreógrafo Jon Maya continúa con su renovación contemporánea de la danza vasca, asociándose a otros creadores que aportan a su compañía Kukai Dantza esas dosis de invención necesarias. Cuando la compañía ya hace correr dos nuevos espectáculos Topa y Erritu junto a los catalanes Brodas & Bros y el israelí Sharon Fridman, su aclamado Oskara continúa de gira y protagonizó seis representaciones en el pasado Festival de Aviñón.

La revisión de la historia ancestral del pueblo vasco, a través de sus mitos y rituales, cuenta en Oskara con la creación coreográfica del valenciano Marcos Morau (responsable de La Veronal) y las voces en alternancia de Julen Achiary, Thierry Biscary y Erramun Martikorena. En escena, los bailarines Eneko Gil, Ibon Huarte, Alain Maya, Martxel Rodríguez y Urko Mitxelena componen unos cuadros entre místicos y rupturistas que dotan al conjunto de una coherencia pese a registros tan diferentes en su concepción. Morau, que estrenaba en Seúl su nuevo espectáculo Ssang Ssang no estaba en Aviñón, pero sí evidentemente Jon Maya con quien conversamos sobre respeto y transgresión de las tradiciones vascas y su identidad actual.

¿Qué os ha aportado Marcos Morau a vuestra visión?

“La cultura tradicional siempre es contemporánea. Mientras viva y transite el camino con nosotros, existirá. Pero si la dejamos en un museo, en un armario cerrado, será una cuestión del pasado y muerta”.

¿Si la gente la baila en las fiestas es contemporánea?

“Mientras transite contigo. Para mí, es un elemento contemporáneo más. Lo mismo que puedo asistir a una clase de danza contemporánea, puedo estar bailando una danza vasca. O lo mismo que me puedo estar comiendo un chuletón, me puedo comer un sushi. Yo lo vivo así, con toda naturalidad. Por un lado está la transmisión de la cultura popular y, por otra, que esa materia prima pueda servir para realizar una creación contemporánea… Kukai no va a renovar la danza tradicional vasca ni la va convertir en otra cosa. Seguirá transmitiéndose y seguirá existiendo. Pero, al mismo tiempo, hay una grandísima riqueza y diversidad de estilos que son muy provechosos para realizar una creación contemporánea exactamente igual que con cualquier otro lenguaje artístico. En el caso de la danza contemporánea, con sus diferentes estilos, en el flamenco, o con otras raíces. Israel Galván es un ejemplo claro.

El trabajo de Morau nace dentro de una trayectoria de Kukai en la que ya llevamos más de diez años colaborando con diferentes creadores de otros estilos de danza y otras disciplinas artísticas. Siempre me ha parecido muy interesante esa mirada externa, otra mirada hacia esa técnica que nosotros poseemos. Desde esa unión, creo que pueden crearse universos diferentes y originales. Morau hace muchos espectáculos, pero nunca podría crear ‘Oskara’ sin Kukai. Y tengo claro que Kukai tampoco podría crear ‘Oskara’ sin Morau”.

Por qué de los trabajos con los coreógrafos Cesc Gelabert o Israel Galván salía otra cosa…

“Sí, eran totalmente diferentes. En este caso, Marcos creo que te trae una estética. Y una forma de entender la escena. A nivel coreográfico, existe esa unión entre danza vasca y esa técnica suya llamada ‘kova’ que se ve claramente. Los bailarines pueden estar ejecutando una batería, un alzado de piernas, mientras hacen un movimiento disociado”.

La apuesta por Marcos Morau

CHRISTOPHE RAYNAUD DE LAGE | Los cinco bailarines del espectáculo <em>Oskara</em>, de Kukai Dantza
CHRISTOPHE RAYNAUD DE LAGE | Los cinco bailarines del espectáculo Oskara, de Kukai Dantza

¿Era un riesgo, en todo caso? ¿Te daba un poco de vértigo llevarlo hasta aquí?

“Vértigo te crea cada proyecto nuevo, cada aventura. Sí, era un reto muy importante trabajar con un creador como Marcos. Era un riego intentar aunar dos lenguajes tan diferentes, aunque yo pensaba que eran complementarios. Igual en la sala de ensayos te dabas un encontronazo. Pero no fue así. Me acuerdo haber dicho, en la rueda de prensa de presentación del espectáculo en San Sebastián (2016), que estábamos ante un punto de inflexión en la trayectoria de Kukai. En muchas cosas me equivoco, pero en esta no”.

La reacción del público ya fue buena desde el principio…

“Sí, ha sido fantástico. Es un espectáculo que nos está dando muchísimas alegrías. Este año, en octubre en Moscú, celebraremos la función número cien. Esto quiere decir mucho, ¡cien funciones de un espectáculo de danza contemporánea! Ha ayudado bastante en el crecimiento de la compañía, aunque ya viniera de una trayectoria ascendente. Muchos de esos cambios y esta explosión se ha simbolizado en ‘Oskara’. Llegaron tres premios Max, el Premio Nacional, el premio de la Crítica en Barcelona, etc. Todo ello ha ayudado a profundizar en la internacionalización de la compañía”.

De hecho, vuestra compañía trabaja tanto con bailarines y cantantes vascos de la parte española como la francesa…

“Todos somos vascos, pero el cantante es vasco-francés. Y, nosotros, pues somos vasco-españoles”.

Con la metáfora con la que empezáis con un hombre que se muere y recrea su vida, es como un renacimiento. Aunque tú digas que la danza vasca va a seguir siendo contemporánea, es como si le quitarais un poco el polvo. Es un renacimiento.

“Por un lado, sí, puede ser. Es una redefinición, o mostrar hasta dónde podemos llevar la danza tradicional. Porque, además de ser una expresión popular, la expresión cultural de un pueblo, puede ser una herramienta de creación. Y puede convivir con las tendencias más actuales. Ahora hacemos un espectáculo de calle ‘Topa’ en coproducción con la compañía Brodas Bros de Barcelona, con dos bailarines de Kukai y dos de Brodas donde se unen la danza vasca y la danza urbana. Esto demuestra que la danza vasca, como cualquier otra danza tradicional, puede ser una herramienta de creación contemporánea además de ser una expresión popular. Es un camino que no excluye el otro, sino que lo complementa”.

Las identidades y la diversidad

CHRISTOPHE RAYNAUD DE LAGE | <em>Oskara</em> reproduce de forma contemporánea algunas de las mayores tradiciones vascas
CHRISTOPHE RAYNAUD DE LAGE | Oskara reproduce de forma contemporánea algunas de las mayores tradiciones vascas

También es una forma de hablar sobre lo que se entiende por identidades. En el País Vasco, en el proceso actual, es una manera de pensar que estas son abiertas.

“Totalmente. Yo creo que las identidades siempre son abiertas. Tú y yo somos muy diferentes, nuestra raíz es diferente, somos fruto de diferentes contextos, de diferentes idiomas. Pero esto no es excluyente, todo lo contrario. Es lo que nos une y lo que nos puede llevar a compartir y conversar en el uno con el otro. Para mí no es una cuestión excluyente, sino que es la característica de una persona. Y, gracias a ella, podemos hacer un mundo con más colores. No un mundo uniforme. Como riqueza, como diversidad y como forma de entendimiento”.

¿Nadie en el País Vasco ha dicho esto no es danza vasca?

“Yo siempre digo lo mismo, sobre estos debates sobre la raíz. Cuando voy al cine, a mí no me gustan todas las películas que veo. Cuando leo libros, no me gustan todos. No tengo ninguna duda de que hay gente super fan de nuestros espectáculos y a otros que les gustan menos. Y alguno que los detestará. Como cualquier plato que me como hoy en un restaurante, me gusta uno más que otro. ¿Qué esto no es danza vasca? No, seguramente nadie lo podrá decir. ¿Qué no es danza tradicional vasca? Lo digo yo. Esto no es danza tradicional vasca. Esto es una creación contemporánea. Pero tiene como origen y como inspiración la danza tradicional vasca”.

Que nadie se lleve a engaño…

“Nadie puede ir a ver Kukai nunca con intención de ver un espectáculo de folklore. Va a ver a una compañía contemporánea, y esa es la raíz. Pero hay muchos creadores en el mundo hoy en día y de tendencias, que están trabajando en esta línea: Israel Galván, Rocío Molina, Akram Kahn, Sidi Larbi Cherkaoui”.

Niño de Elche…

“Niño de Elche, Lemi Ponifasio… Es un movimiento habitual”.

El canto y la electroacústica

GORKA BRAVO | Una representación de <em>Oskara</em> con Erramun Martikorena cantando temas populares vascos
GORKA BRAVO | Una representación de Oskara con Erramun Martikorena cantando temas populares vascos

A nivel del cante, también lo lleváis un poco más allá. Porque yo he visto al más conocido Beñat Achiary con músicos de jazz. Pero, en vuestro caso, al cantante le ponéis música electrónica de fondo.

“Es una combinación muy habitual en la compañía, utilizar la voz y la música en directo pero acompañada de esa creación electrónica, electroacústica. Por un parte tienes la pureza del directo con esa voz, pero llevándola a ese otro contexto. En este caso, generamos un contexto y todas las acciones van transcurriendo hacia allí”.

Es un concierto al mismo tiempo…

“Sí, yo siempre digo que ‘Oskara’ podría verse en formato concierto, sin bailarines. Porque, acústicamente, es un espectáculo en sí”.

¿Los bailarines son los fijos de la compañía?

“Cuatro de ellos están desde el origen de la compañía. Y uno de ellos, se sumó a la compañía para este proyecto (Martxel Rodríguez). El hecho que se pueda hacer este espectáculo es el resultado de una base muy sólida, con una formación y una ampliación de la técnica a diferentes estilos. Hoy en día, contamos con un elenco que además de su formación son bailarines contemporáneos que podrían estar actuando en cualquier compañía porque se mueven con total naturalidad en diferentes estilos”.

¿Moscú será el sitio más lejano donde habréis actuado?

“Con ‘Oskara’ puede ser, pero con la compañía no. Hemos estado en América, en Corea, en África”.

¿Habéis comprobado reacciones de públicos totalmente diferentes?

“El otro día, escribiendo un texto, conté 27 países donde ha actuado Kukai”.

¿La gira de Oskara va a continuar en 2020?

“En 2020 soy optimista, y estoy seguro de que saldrán cosas. Es verdad que Aviñón es un factor importante para el futuro del espectáculo. Desde Aviñón, se pueden abrir nuevos mercados y nuevos circuitos. En eso estamos”.

Marcos Morau (extracto de la entrevista de Malika Baaziz en el programa de mano de Oskara en el Festival de Aviñón)

“Es importante conocer la historia de una ciudad, para no considerarla como única y para desligarla de todo tipo de nacionalismo… Yo no creo en absoluto en los nacionalismos. Me intereso en la preservación de la cultura, en el descubrimiento de las diferencias y los puntos en común entre los pueblos. Vengo de Valencia, vivo en Barcelona y trabajo en el mundo entero; me gustan las diferencias y aprendo mucho de ellas. El arte me parece un arma potente, más necesaria que nunca en nuestra época. ‘Oskara’ nos lo confirma. Nosotros preservamos nuestra cultura para no perderla, para aprender lo que hemos sido, en lo que nos hemos convertido y así poder continuar escribiendo la historia de la humanidad”.

Lee el artículo general sobre el Festival de Aviñón